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	<title>de-sanctis-francesco &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
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	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "de-sanctis-francesco"</description>
	<pubDate>Sun, 07 Sep 2008 21:59:41 +0000</pubDate>

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<title><![CDATA[“El crítico es semejante al actor" De Francesco De Sanctis (Ensayos críticos) ]]></title>
<link>http://retroguardia2.wordpress.com/?p=581</link>
<pubDate>Fri, 05 Sep 2008 10:58:49 +0000</pubDate>
<dc:creator>francesco sasso</dc:creator>
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<description><![CDATA[Nell’arco complesso delle esperienze in rete ispirate alla diffusione della letteratura, le traduz]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Nell’arco complesso delle esperienze in rete ispirate alla diffusione della letteratura, le traduzioni dei testi letterari sono essenziali veicoli di diffusione di là dal ristretto stagno italico. Per tali motivi che, con l’indispensabile contributo del giovane traduttore <strong>JOSÉ DANIEL HENAO GRISALES</strong> (Medellín, Colombia) e di alcuni amici italiani, cercheremo di tradurre in spagnolo (una delle lingue più diffuse al mondo) brevi antologie poetiche di autori contemporanei, creando così una piccola collana di poeti tradotti in spagnolo.</p>
<p>Stiamo lavorando intorno all’idea e su un poeta italiano. Avrò modo di dirvi di più nelle prossime settimane.</p>
<p>Nel frattempo, <em>Retroguardia</em> pubblicherà frammenti di saggi e racconti tradotti in spagnolo da <a href="http://retroguardia2.wordpress.com/jose-daniel-henao-grisales/"><strong>JOSÉ DANIEL HENAO GRISALES</strong>.</a></p>
<p>Comunque, partiamo con l’idea di farci guidare dal puro disinteresse. Chiunque desideri dare una mano e/o segnalarci raccolte poetiche di indiscusso valore, ci <a href="http://retroguardia2.wordpress.com/e-mail/">scriva</a>.</p>
<p>Di seguito il primo contributo di <strong>José Daniel Henao Grisales</strong>.</p>
<p><strong>f.s.</strong></p>
<p><strong></strong> </p>
<p><a href="http://retroguardia2.files.wordpress.com/2008/09/world.gif"></a><a href="http://retroguardia2.wordpress.com/files/2008/09/world.gif"></a><a href="http://retroguardia2.files.wordpress.com/2008/09/mondo.jpg"></a><a href="http://retroguardia2.files.wordpress.com/2008/09/word1.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-589" title="word1" src="http://retroguardia2.wordpress.com/files/2008/09/word1.jpg" alt="" width="136" height="74" /></a> De<strong> F. De Sanctis</strong>.</p>
<p>[Traduzione di <strong>José Daniel Henao Grisales</strong> ]</p>
<p> [<a href="http://retroguardia2.wordpress.com/2007/10/18/da-saggi-critici-di-f-de-sanctis-il-critico-e-simile-all%e2%80%99attore/">QUI</a>] potete leggere il testo italiano già pubblicato su <em>Retroguardia</em>.</p>
<p> <br />
“El crítico es semejante al actor: ambos no reproducen simplemente el mundo poético sino que lo integran, llenándolo de espacios. El drama te da la palabra pero no el gesto, no el sonido de la voz, ni siquiera la persona; de allí la necesidad del actor. Si le cortas a la poesía dramática la representación, permanecerá como un género manco e imperfecto. Lo semejante está en la crítica. Se han escrito disertaciones que prueben su inutilidad. ¡Ay Dios mío! La crítica brota del seno de la poesía. No existe la una sin la otra. Comenzad por tanto a destruir la poesía.<br />
El libro del poeta es el universo; el libro del crítico es la poesía: es un trabajo sobre otro trabajo. Y como la poesía no es una simple interpretación, ni una explicación filosófica del universo, así el crítico no puede  simplemente exponerla  ni reflexionarla por ahí. No es esto y no es aquello. ¿Qué cosa es entonces? Pues lo más natural de este mundo: el acto mismo que hace el lector.<br />
¿Y qué cosa hace el lector? Abrir el libro y leer. Y cuando la imagen comienza a ponerse en movimiento, cuando se encauzan adelante tres o cuatro figuras poéticas, y el cuarto se transforma en un jardín, en una cueva que yo conozco encantado, exitoso y embrujado. Tú ves el mismo mundo que brilla delante del poeta.  <br />
Y mirad: esto que  veis no es sólo aquello que está expreso en el libro, sino muchas otras cosas, en parte asociadas con la visión, con lo accidental, lo mutable y según el estado de ánimo en el que te encuentres.<br />
En el lector por tanto, ocurren dos hechos: la impresión que le viene del libro, y la contemplación ingenua, irreflexiva del mundo poético. Poned todo eso en el papel, y allí nascerá una descripción del mundo imaginado del poeta, mezclada de impresiones, de observaciones y sentimientos, donde se mostrará todavía la personalidad del lector. <br />
Me atrevo a decir que esta especie de crítica servirá más a formar la educación estética de un pueblo, que todas las teorías. Si tres o cuatro hombres tuvieron la feliz inspiración de hacer las lecturas de esta manera, despertaron en el alma ruda y áspera de las multitudes, un sentimiento de dignidad y delicadeza que ha fructificado.<br />
La mayoría de los lectores permanecieron un momento para contemplar aquel mundo, dejando que este fuera por sí mismo y no se guardaron de él una imagen confusa.  Delante del libro permanecieron pasivos, se abandonaron al fruto de sus impresiones y de allí se enfriaron y se distrajeron.<br />
Supongamos un lector que tenga el instinto de la crítica: no permanecerá en esas primeras impresiones; al contrario, sumergiéndose en la visión, de los pocos fragmentos del poeta, compondrá todo un mundo.<br />
Esta manera de la crítica se da entre pocos. Los pedantes se contentan con una simple exposición, obstinándose en las frases, los conceptos, las alegorías, en esto o aquello particularmente, como aves de rapiña en un cadáver. Los filósofos la estiman debajo sí misma, y mientras se mueve, discuten gravemente sobre el principio y las leyes del movimiento; y, mientras leen y los oyentes se enjugan los ojos, ellos piensan en la definición de lo bello. Los más grandes se acercan a una poesía con ideas preconcebidas; quién piensa en la moral, quién en la crítica, quién en la religión, quién en Aristóteles, quién en Hegel. Antes de contemplar el mundo poético, lo han juzgado; le imponen sus propias leyes en lugar de estudiar aquellas que el poeta les ha dado.<br />
La crítica ha recorrido ya mucho camino y está pronta a tomar una concepción poética en sus momentos esenciales. Es un trabajo espontáneo en el poeta, espontáneo en el crítico. El poeta puede prepararse si lo quiere con una larga meditación, de la cual se vean los vestigios en el diseño, en el tejido, en los caracteres y a menudo en el último trazo. Pero esto que allí vive en su concepción es obra de algunos momentos fugitivos que a veces no retornan más. El crítico por su parte, puede disponer de su oficio con grandes estudios, de los cuales aparezcan las huellas de las observaciones, de las distinciones, de los paralelos, etc. Pero aquella seguridad en los ojos, con la cual una poesía sabe aferrarse a la parte sustancial y vívida, la encontrará sólo en el calor de una impresión franca e inmediata.<br />
A este trabajo espontáneo se le une un trabajo reflexivo. Descansado en el primer fervor, si el crítico es todavía de genio filosófico, teniendo ya delante de sí, el mundo poético en su verdad y en su integridad, sólo allí puede preguntarle: ¿qué cosa eres tú? ¿Qué cosa es aquel que te ha creado?<br />
-¿Qué cosa eres tú? Se puede entonces determinar su significado, el valor del concepto que lo informa, considerarlo por respeto al tiempo y al lugar donde ha nacido; asignarle su espacio y su trascendencia en la historia de la humanidad,  en el camino del arte, y contemplar sus leyes en las leyes generales de la poesía.<br />
-¿Qué cosa es aquel que te ha creado? Y me determinará la extensión y la profundidad de su ingenio, sus facultades, sus predilecciones, sus prejuicios, las cuerdas que resuenan en su alma, y aquella que falta o ha sido rota. El influjo que sobre él ha tenido el tiempo, su nación, la crítica, la filosofía, la religión, el arte. Esto que en él es de espontaneidad y de reflexión, de originalidad y de imitación. Y conocido el hombre, puede acompañarlo en el acto de la concepción, y mostrar cómo bajo su mirada amorosa se ha ido formando, poco a poco, el mundo que despierta admiración.<br />
Crítica perfecta es aquella en la que estos momentos se concilian en una síntesis armoniosa. El crítico debe presentar el mundo poético recreado e iluminado por él a plena consciencia, de modo que la ciencia pierda allí su forma doctrinal, y sea como el ojo que ve los objetos y no se ve a sí mismo. La ciencia como ciencia es filosofía, no es crítica”</p>
<h6>[F. DE SANCTIS, Ensayos críticos, Vol II, Bari, laterza, 1957, pp.84 sgg.]</h6>
<p> </p>
<p>[<a href="http://retroguardia2.wordpress.com/category/grisales-jose-daniel-henao/">Leggi tutte le traduzioni di <strong>José Daniel Henao Grisales</strong> pubblicate su <em>Retroguardia</em> </a>]</p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[F. De Sanctis: La dissoluzione delle forme nella Divina Commedia]]></title>
<link>http://retroguardia2.wordpress.com/?p=200</link>
<pubDate>Sat, 23 Feb 2008 21:51:10 +0000</pubDate>
<dc:creator>francesco sasso</dc:creator>
<guid>http://retroguardia2.wordpress.com/?p=200</guid>
<description><![CDATA[ 
amanuense-web: trascrivo da F. De Sanctis, Storia della letteratura italiana, Totino, Einaudi, 19]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong><a href="http://retroguardia2.wordpress.com/files/2008/02/dissoluzione-forma.gif" title="dissoluzione-forma.gif"><img src="http://retroguardia2.wordpress.com/files/2008/02/dissoluzione-forma.thumbnail.gif" alt="dissoluzione-forma.gif" /></a> </strong></p>
<p><strong>amanuense-web:</strong> trascrivo da F. De Sanctis, <em>Storia della letteratura italiana</em>, Totino, Einaudi, 1958, vol 1, p.201. (<strong>f.s.</strong>)</p>
<p>[...] Il concetto dantesco, lo spirito che alita per entro al suo mondo, è dunque la progressiva dissoluzione delle forme, un costante salire di carne a spirito, l'emancipazione della materia e del senso mediante l'espiazione e il dolore, la collisione tra il satanico e il divino, l'inferno e il paradiso, posta e sciolta. Omero trasporta gli dèi in terra e li materializza; Dante trasporta gli uomini nell'altro mondo e li spiritualizza. La materia vi è parvenza; lo spirito solo è; gli uomini sono ombre; i fatti umani si riproducono come fantasmi innanzi alla memoria; la terra stessa è una rimembranza che ti fluttua avanti come una visione; il reale, il presente è l'infinito spirito; tutto l'altro è “<em>vanità che par persona</em>”. Questo assottigliamento è progressivo: il velo si fa sempre più trasparente. L'<em>Inferno</em> è la sede della materia, il dominio della carne e del peccato; il terreno vi è non solo in rimembranza, ma in presenza; la pena non modifica i caratteri e le passioni; il peccato, il terrestre si continua nell'altro mondo e s'immobilizza in quelle anime incapaci di pentimento: peccato eterno, pena eterna. Nel <em>Purgatorio</em> cessano le tenebre e ricomparisce il sole, la luce dell'intelletto, lo spirito; il terreno è rimembranza penosa che il penitente si studia di cacciar via, e lo spirito sciogliendosi dal corporeo si avvia al compiuto possesso di sè, alla salvazione. Nel <em>Paradiso</em> l'umana persona scomparisce, e tutte le forme si sciolgono ed alzano nella luce; più si va su, e più questa gloriosa trasfigurazione s'idealizza, insino a che al cospetto di Dio, dell'assoluto spirito, la forma vanisce e non rimane che il sentimento: [...]</p>
]]></content:encoded>
</item>
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<title><![CDATA[Da Saggi critici di F. De Sanctis: "Il critico è simile all’attore"]]></title>
<link>http://retroguardia2.wordpress.com/2007/10/18/da-saggi-critici-di-f-de-sanctis-il-critico-e-simile-all%e2%80%99attore/</link>
<pubDate>Thu, 18 Oct 2007 10:06:57 +0000</pubDate>
<dc:creator>francesco sasso</dc:creator>
<guid>http://retroguardia2.wordpress.com/2007/10/18/da-saggi-critici-di-f-de-sanctis-il-critico-e-simile-all%e2%80%99attore/</guid>
<description><![CDATA[(Amanuense web) trascrivo:
Il critico è simile all’attore; entrambi non riproducono semplicemente]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong>(Amanuense web) trascrivo:</strong></p>
<p>Il critico è simile all’attore; entrambi non riproducono semplicemente il mondo poetico, ma lo integrano, empiono le lacune. Il dramma ti dà la parola, ma non il gesto, non il suono della voce, non la persona; indi la necessità dell’attore. Togliete alla poesia drammatica la rappresentazione e rimarrà necessariamente un genere monco ed imperfetto. Il simile è della critica. Si sono scritte delle dissertazioni per provare la sua inutilità. Eh! Mio Dio! La critica germoglia dal seno della poesia. Non ci è l’una senza l’altra. Cominciate dunque dal distruggere la poesia.<br />
Il libro del poeta è l’universo; il libro del critico è la poesia: è un lavoro sopra un altro lavoro. E come la poesia non è una semplice interpretazione, né una spiegazione filosofica dell’universo; così il critico non deve né semplicemente esporre la poesia, né solo filosofarvi sopra. Non questo, e non quello: cosa dunque? La più natural cosa di questo mondo: quel medesimo che fa il lettore.<br />
E cosa fa il lettore? Aprire il libro e leggere. E quando l’immagine comincia a mettersi in moto, quando vedete drizzarvi avanti tre o quattro creature poetiche, e la camera si trasforma in un giardino, in una grotta, e che so io, l’incantesimo è riuscito; voi siete ammaliati; voi vedete quello stesso mondo che brilla innanzi al poeta.<br />
  E notate: ciò che voi vedete non è solo quello che è espresso nel libro, ma tante altre cose, parte legate con la visione, parte accidentali, mutabili, secondo lo stato d’animo nel quale vi trovate.<br />
  Nel lettore dunque sono due fatti: l’impressione che gli viene dal libro e la contemplazione ingenua, irriflessa del mondo poetico. Mettete tutto questo su carta, e ne nascerà una descrizione del mondo immaginato dal poeta, mescolata d’impressioni, di osservazioni, di sentimenti, dove si mostrerà ancora la personalità del lettore.<br />
  Oso dire che questa specie di critica gioverà più a formare l’educazione estetica di un popolo, che tutte le teorie. Se tre o quattro uomini di cuore avessero la felice ispirazione di fare delle letture a questo modo, desterebbero nell’anima rozza e aspra delle moltitudini un sentimento di dignità e di delicatezza che fruttificherebbe.<br />
  I più de’ lettori, rimasti un pezzo a contemplare quel mondo, lasciano stare e non ne serbano che una immagine confusa. Innanzi al libro rimangono passivi, si abbandonano al frutto delle loro impressioni, indi si raffreddano e se ne distraggono.<br />
  Supponiamo un lettore che abbia l’istinto della critica: non si starà a quelle prime impressioni; anzi, immergendosi nella visione, de’ pochi tratti del poeta comporrà tutto un mondo.<br />
  Questa maniera di critica è da pochi. I pedanti si contentano di una semplice esposizione, e si ostinano nelle frasi, ne’ concetti, nelle allegorie, in questo o quel particolare, come uccelli di rapina in un cadavere. I filosofi la stimano al di sotto di sé, e mentre il corpo si muove, discutono gravemente sul principio e le leggi del moto; e, mentre leggono e gli uditori si asciugano gli occhi, essi pensano alla definizione di bello. I più si accostano a una poesia con idee preconcette; chi pensa alla morale, chi alla politica, chi alla religione, chi ad Aristotele, chi ad Hegel; prima di contemplare il mondo poetico lo hanno giudicato; gl’impongono le loro leggi in luogo di studiare quelle che il poeta gli ha date.<br />
  La critica ha già fatto molto cammino quando ella è giunta a cogliere una concezione poetica ne’ suoi momenti essenziali. È un lavoro spontaneo nel poeta, spontaneo nel critico. Il poeta può ben prepararvisi con una lunga meditazione, di cui si veggono i vestigi nel disegno, nell’ordito, ne’ caratteri, e spesso nell’ultima mano; ma ciò che vi è di vivente nella sua concezione è opera di alcuni di que’ fuggitivi momenti, che talora non ritornano più: il critico può ben apparecchiarsi al suo ufficio con lunghi studii, de’ quali si veggono le tracce nelle osservazioni, distinzioni, paralleli, ecc.; ma quella sicurezza d’occhio con la quale sa in una poesia afferrare la parte sostanziale viva, la troverà solo nel calore di una impressione schietta e immediata.<br />
  A questo lavoro spontaneo si aggiunge un lavoro riflesso. Riposato quel primo fervore, se il critico è dotato ancora di genio filosofico, avendo già innanzi a sé il mondo poetico nella sua verità e integrità, può domandargli:- Che cosa sei tu? Che cosa è colui che ti ha creato?<br />
  -Che cosa sei tu?- Può allora determinare il suo significato, il valore del concetto che l’informa, considerarlo per rispetto al tempo e al luogo dov’è nato, assegnargli il suo luogo e il suo significato nella storia dell’umanità e nel cammino dell’arte, e contemplar le sue leggi nelle leggi generali della poesia.<br />
  -Che cosa è colui che ti ha creato?- E mi determinerà l’estensione e la profondità del suo ingegno, le sue facoltà, le sue predilezioni, i suoi pregiudizi, le corde che risuonano nella sua anima, e quella che mancano o sono spezzate, l’influsso che su di lui ha avuto il suo tempo, la sua nazione, la critica, la filosofia, la religione, l’arte; ciò che in lui vi è di spontaneità e di riflessione, di originalità e di imitazione; e conosciuto l’uomo, può accompagnarlo nell’atto della concezione, e mostrare come sotto al suo sguardo amoroso si sia andato a poco a poco formando quel mondo che desta ammirazione.<br />
  Critica perfetta è quella in cui questi momenti si conciliano in una sintesi armoniosa. Il critico ti deve presentare il mondo poetico rifatto e illuminato da lui con piena coscienza, di modo che la scienza vi perda la sua forma dottrinale, e sia come l’occhio che vede gli oggetti e non vede se stesso. La scienza come scienza è filosofia, non è critica.</p>
<h6>[F. DE SANCTIS, Saggi critici, vol II, Bari, Laterza, 1957, pp.84 sgg.]</h6>
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