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	<title>piscologia &amp;laquo; WordPress.com Tag Feed</title>
	<link>http://wordpress.com/tag/piscologia/</link>
	<description>Feed of posts on WordPress.com tagged "piscologia"</description>
	<pubDate>Thu, 21 Aug 2008 08:53:30 +0000</pubDate>

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	<language>en</language>

<item>
<title><![CDATA[¿Eres y tienes lo que quieres?]]></title>
<link>http://comunicandoconmario.wordpress.com/?p=150</link>
<pubDate>Thu, 31 Jul 2008 01:28:39 +0000</pubDate>
<dc:creator>maensaga</dc:creator>
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<description><![CDATA[Hagamos un examen de conciencia por unos segundos, y respondan cada uno de ustedes; ¿cómo joven, t]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 0 10pt;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Calibri;">Hagamos un examen de conciencia por unos segundos, y respondan cada uno de ustedes; <em>¿cómo joven, tienes lo quieres y eres lo deseas en tu <span> </span>vida?;</em> pregunto esto, porque una gran parte del tiempo escucho situaciones de mis compañeros de escuela, vecinos y amigos que me hacen pensar; por qué los de cabello chino quieren ser lacios, por qué los gordos- flacos,<span>  </span>por qué los ricos buscan hacer más dinero para ser felices, o de plano<span>  </span>hay quien desea tener otra familia, otra vida e incluso otro rostro y<span>  </span>copiar el estilo y ritmo de vida, de personas totalmente ajenas y diferentes a lo que se ha aprendido en la vida de cada joven, y que gracias a esto, se pierde a simple vista lo que realmente queremos, y creamos imágenes falsas de nuestra identidad, y en depresiones generadas por estas falsas ideas de superación.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 0 10pt;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Calibri;">Supongo que es “casi normal”, querer tener cosas de mejor calidad en nuestras vidas, y mejorar las condiciones en las que hemos vivido desde que nacimos, pero parece increíble cuántas personas hacen hasta lo imposible por buscar pertenecer a ciertos grupos;¿cuántos de ustedes no se han topado con un chavo que se quiere hacer fresa, emos, que no tienen ni idea de lo significa su movimiento, darks de lo más fashion y ya ni hablar de los aquellos presumidos que sienten ser millonarios y no tiene a veces ni para el camión, o que da plano creen que por vestir con cierta marca de ropa, o teniendo cierto carro serán mejores y felices?, <span> </span>esto por mencionar algunos casos; y no juzgo<span>  </span>esta serie de hechos, como malos, pero ¿acaso no se puede ser feliz con lo que se tiene en la vida de cada persona?; la búsqueda de identidad es importante en la vida de los adolescentes, y hay quienes tienen bien claros sus objetivos y no <span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Calibri;"><a href="http://comunicandoconmario.files.wordpress.com/2008/07/60paulanota.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-151" src="http://comunicandoconmario.wordpress.com/files/2008/07/60paulanota.jpg?w=217" alt="" width="217" height="300" /></a></span></span></span>distorsionan su realidad y enfrentan las situaciones que la vida le presentan, siempre aceptando lo poco o mucho que tienen en sus manos.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 0 10pt;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Calibri;">Te has hecho preguntas como: <em>¿quién soy, que quiero para mi vida y cómo te visualizas en 5<span>  </span>o 7 años?</em>; ahora que si ya te las respondido, ¿estás muy alejado de lo que quieres y deseas para ti?; si buscas unos consejos para no perder tu identidad y aprender a ser feliz con lo que tienes siendo tu mismo y perder tu esencia, platicamos con una psicóloga, Tania Bistrain, que nos dio sus puntos de visa al respecto:</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 0 10pt;"><strong><em><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Calibri;">Mario.-¿Por qué piensas que los jóvenes, buscan ser algo que no son, y encuentran en sus vidas vacios y disgustos, y gracias a esto insisten con ser personas diferentes y aspiran a situaciones contrarias a las que viven en su realidad?</span></span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 0 10pt;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Calibri;"><strong><span>Tania:-</span></strong><em><span>Pienso que todo esto, surge por tratar de ser aceptados en un grupo, desde pequeños nuestros papás deciden que debemos ponernos, como peinarnos, y algunos padres dictan que es lo que debemos estudiar, parece increíble que a estas fechas todavía existan familias autoritarias y tradicionalistas que les imponen a sus hijos que y como deben de ser, esta situación genera mucha insatisfacción por que esta haciendo algo que no quieres, y por eso hay tantas personas que se la pasan de malas todo el día y no se sienten llenos con lo que tienen y buscan cosas materiales para poder llenar la carencias que tienen en su vida. Ahora bien no estoy diciendo que los padres tengan la culpa simplemente hay un momento de nuestra vida en el que tenemos que volar de nuestro nido y ver por nosotros mismos, por que nuestros padres o familia ya tienen una vida pero a nosotros nos falta mucho por vivir.</span></em></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 0 10pt;"><strong><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Calibri;">Mario-¿Cómo buscar la identidad, y no desviarse al punto de no estar a gusto quién eres y con lo que tienes?</span></span></span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 0 10pt;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Calibri;"><strong><span>Tania</span></strong><em><span>-Simplemente tómense su tiempo para reflexionar y pregúntense que es lo que realmente quieren de su vida, si realmente se sienten satisfechos con lo que están haciendo, si quieren trascender o dejar algún legado a sus hijos o a la sociedad, que es lo que esperan, que es lo que desean, realmente se aceptan como son, creen que el dinero les va a durar para siempre y les va a traer felicidad. Si algún día tienen ganas de tomarse vacaciones háganlo a veces es necesario tener tiempo para nosotros mismos.</span></em></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 0 10pt;"><strong><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Calibri;">Mario-¿Y tú Tania, eres y tienes lo quieres en tu vida, o te costo trabajo tenerlo?</span></span></span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 0 10pt;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Calibri;"><strong><span>Tania-</span></strong><em><span>Pues las etapa mas difícil de mi vida fue al final de la adolescencia porque por una parte ya quieres ser grande y tener tu credencial de elector para que me dejaran entrar a los antros pero a la vez no nos ponemos en pensar en lo que implica ser adulto, y creo que la decisión más difícil que he tomado fue cuando decidí que quería estudiar, tenia muchísimas opciones y poco tiempo para tomar una decisión. Y me decidí por psicología y créanme que me enfrente a muchas críticas principalmente por mi padre y después por muchos de “mis amigos”. La verdad no me arrepiento de la decisión que tome por que siento una gran satisfacción cuando una persona me da las gracias por haberla ayudado. Simplemente me apasiona lo que hago y así tenga que desvelarme interpretando pruebas no me importa. Me ha costado trabajo mantenerme y soy quien quiero y deseo ser.</span></em></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 0 10pt;"><em><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Calibri;">¿y tú que piensas de todo este rollo, crees que las personas debería ser felices con lo que son y lo que tienen?</span></span></span></em></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Giovanni Battista e la cravatta]]></title>
<link>http://federicoziberna.wordpress.com/?p=128</link>
<pubDate>Thu, 10 Jul 2008 08:02:15 +0000</pubDate>
<dc:creator>federicoziberna</dc:creator>
<guid>http://federicoziberna.wordpress.com/?p=128</guid>
<description><![CDATA[Sono un visionario. Il che mi fa rientrare in una categoria piuttosto svantaggiata di persone.
I mot]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">Sono un visionario. Il che mi fa rientrare in una categoria piuttosto svantaggiata di persone.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">I motivi sono presto detti, per quanto occorra riflettere parecchio – all’interno di tale svantaggiosa situazione vitale – per prima scoprirli e poi addirittura elencarli (la creazione di un elenco pare sia una delle operazioni più semplici del mondo, da quando esistono le opportune funzioni/tasto sui principali word-processor, dato che “ogni serie di frasi che vanno a capo” possono potenzialmente fruire di tale fantastica opportunità). Eccoli, dunque:</span></span></p>
<ol style="margin-top:0;" type="1">
<li class="MsoNormal"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">un visionario, per essere o divenire tale, deve essere immerso in un ambiente dalle caratteristiche particolari (le hawaii, ad esempio, palmizio ombroso, acqua sciabordante ai piedi, spiaggia fine e dorata, mare cristallino e cocktail in mano non sono una location adeguata). Nello specifico, il visionario ha bisogno di un deserto. E infatti le visioni appaiono a causa del sole a picco sulla sua testa, che glielo cuociono per benino e gli fanno vedere i cosiddetti “miraggi”, che altro non sono, una volta che l’ambiente diventa cronico (non riesce ad uscirne, dal deserto: infatti non ci sono porte e lui non sa come fare) che le sue visioni e la sua condizione “visionaria” muta lentamente in patologica. Il deserto non è una metafora del solo-sole, ma pure della soli-tudine, vale a dire, che uno, per assurgere alla fenomenale e allucinante condizione di “visionario” deve sentirsi letteralmente “piantato” nel nulla più sconfinato. Insomma: inzia ad avere visioni perché il fumo gli esce dalle orecchie e inizia a fantasticare sulle forme delle nuvoline dallo stesso formatesi, unica “fonte secca” di distrazione a disposizione. Riassumendo: il visionario sta in un deserto. Attorno: nulla. Sopra: un fornello da seimilioni di gradi.</span></span></li>
<li class="MsoNormal"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">un visionario mangia quello che gli capita davanti. Tipico pranzo al sacco: cavallette.</span></span></li>
<li class="MsoNormal"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">un visionario passa un sacco di tempo in silenzio. Poi sbotta in una frase qualunque; tipicamente sono spezzoni ad alta voce composti dalle ultime parole dell’ultimo fulminante pensiero che gli ha attraversato la mente un attimo primo. “Ah, così”. “Bene”. “Molto?” sono tipiche interiezioni del suo linguaggio, che tende naturalmente a ridursi in proporzione diretta alla riduzione per altro esponenziale della varietà delle sue cogitazioni</span></span></li>
<li class="MsoNormal"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">un visionario non ha direzione. Ma cammina. </span></span></li>
</ol>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">Delineata sommariamente la condizione esistenziale e le precondizioni vitali del visionario di turno, resta da dire su cosa lo aspetti nel prossimo futuro.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">Il visionario, innanzitutto non è un profeta. La differenza è molto evidente e appare allo stesso con molta chiarezza e lucidità, mano a mano che questo cammina scottandosi i piedi, fumando dal cervello e con sopra la testa un fornello da seimilionidigradi. Tipicamente, il visionario “viene prima” del profeta e lo aspetta. E’ il caso di Giovanni Battista. Aspetta e predica che qualcuno verrà dopo di lui: lui benedice con l’acqua (quale?), poi verrà chi benedirà con lo spirito. Insomma: sta lì e aspetta con le sue belle e opportune visioni. Vede il futuro. Mica “ci è”. Il profeta invece abiterà nelle città, avrà dei seguaci, una famiglia, etc. etc.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">Il visionario, a dirla tutta, è uno sfigato.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">Un visionario tecnologico, ad esempio, è pieno zeppo di visioni. Dopo di lui arriverà una generazione di profeti e intascheranno un mucchio di soldi. E via così.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">Infine: come la va, la vita, al visionario?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">Maluccio. Anche qui, tipicamente, la sua metafora personale della testa-cotta finisce con l’assumere un tono parossistico e insostenibile: perderà-la-testa.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">Ovviamente, i motivi sono anche qui facili da intuire. Giovanni il Battista, il visionario per eccellenza, perde la testa per un solo motivo – il solito da quando mondo è mondo - : una donna.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">Così la bella di turno decide che è il caso di fargliela tagliare. ‘sto “visionario” del cazzo iniziava proprio a rompere le balle.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">Al profeta non andrà meglio, alla fine, vista la crocifissione. Ma almeno le palme le avrà avute e le donne lo piangeranno sotto la croce. I discepoli, chi più chi meno, faranno quello che fanno tutti gli amici nei momenti di difficoltà: alcuni seguiranno il martirio in virtù dell’antica amicizia, altri lo tradiranno, altri lo sconfesseranno. Il solito gruppone in cui ci sono personalità e caratteri diversi, insomma.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">Al visionario, insomma, non resta che guardare i suoi bei miraggi, generalmente molto ben fatti (visto che non gli costa niente esercitare la fantasia, cosa di cui peraltro si compiace) e aspettare che la solita donna fatale gli faccia rompere il collo e chieda la sua testa (già d'altronde ben cotta) servita su un comodissimo piatto d’argento.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">A me, come visionario della tecnologia, è andata un pò così.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">Semplicemente, ho deciso, dopo aver perduto la testa e in attesa che un profeta faccia meglio di me, come visionario tecnologico, di mettermi la cravatta.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-family:&#34;"><span style="font-size:small;">Trovo sia un modo molto a-la-pagé per indicare e al contempo nascondere la grande ferita che inevitabilmente e già contorna il mio collo.</span></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Insanità mentale temporanea.]]></title>
<link>http://federicoziberna.wordpress.com/?p=105</link>
<pubDate>Fri, 04 Jul 2008 06:32:08 +0000</pubDate>
<dc:creator>federicoziberna</dc:creator>
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<description><![CDATA[Un uomo prende un tubetto di barbiturici e se li infila in bocca. Non avendo riflettuto bene sul fat]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:left;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><a href="http://federicoziberna.files.wordpress.com/2008/07/gorgonseye0.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-117" src="http://federicoziberna.wordpress.com/files/2008/07/gorgonseye0.jpg?w=298" alt="" width="298" height="97" /></a>Un uomo prende un tubetto di barbiturici e se li infila in bocca. Non avendo riflettuto bene sul fatto che il tubetto fosse la parte meno nociva dell’affare, non muore, ma il tubetto, vuoi per piacere vuoi per dovere, gli esce qualche giorno dopo dalla parte opposta del nobile suo corpo. Ma direi che si può parlare –comodamente- di insanità mentale temporanea comunque, no?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><a href="http://federicoziberna.files.wordpress.com/2008/07/gorgonseye1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-118" src="http://federicoziberna.wordpress.com/files/2008/07/gorgonseye1.jpg?w=297" alt="" width="297" height="165" /></a>Un altro uomo, riflettendo un pochino meglio sul senso del mondo, afferra il suo tubetto di barbiturici (si chiamano così perché ti fanno addormentare e morire di noia? si chiede nel frattempo il nostro aspirante suicida), toglie la piletta di pastigliette-per-il-sonno dal tubetto - come si farebbe con quello del dentifricio ma senza tentare di spremerlo - e se le infila ordinatamente in bocca. Anche questo, con altrettanta comodità del primo ometto, lo potremmo rubricare sotto la categoria “caso di insanità mentale temporanea”. Però definitiva, in qualche modo.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><a href="http://federicoziberna.files.wordpress.com/2008/07/gorgonlef.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-119" src="http://federicoziberna.wordpress.com/files/2008/07/gorgonlef.jpg?w=200" alt="" width="200" height="267" /></a>Ma quello su cui voglio farvi riflettere è questo: un uomo prende la pistola che tiene sotto il cuscino (e probabilmente è il fastidio lungamente provato dalla canna rigida che notte dopo notte gli ha turbato il sonno e i sogni senza che se ne accorgesse che lo ha portato a decidere – questa notte – di tirare fuori improvvisamente il suo pistolotto da sotto il cuscino, tipo principessa sul pisello) e, senza stare troppo a prendere la mira (in fondo ha la moglie a circa cinquantacentimetri dal proprio corpo, e forse è proprio questa distanza - che notte dopo notte da diversi anni è pian piano aumentata, fino ad arrivare alla attuale e considerevole distanza tale da rendere scomodo e quindi inutile e quindi di fatto non fare avvicinare l’uno all’altro marito e moglie – che gli fa tirare fuori la canna non troppo metaforica e sostitutiva dell’altra canna anch’essa da troppo tempo non utilizzata) e pratica un paio di buchi ortogonali a qualsiasi punto di riferimento nel cranio della stessa bella addormentata.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">L’avvocato, in tribunale, neppure dovendo sforzarsi troppo, essendo il suo cliente il tipico modello di cittadino-standard: un lavoro, una moglie, un figlio, un’auto, una casa, un mutuo, uno di qualsiasi cosa, ragionevole e ragionante, senza alcun dettaglio che possa in qualche modo ragguagliare e spiegare il suo piuttosto strano stato d’animo della notte in questione, l’avvocato insomma invoca la alquanto tipica “insanità mentale temporanea” del cliente.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">In pratica, quello che si vuole dire e a cui si appella utilizzando questa formula rituale, è che – temporaneamente - l’individuo non è <span><span style="font-size:small;"><a href="http://federicoziberna.files.wordpress.com/2008/07/gorgonskiss.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-120" src="http://federicoziberna.wordpress.com/files/2008/07/gorgonskiss.jpg?w=230" alt="" width="230" height="281" /></a></span></span>stato più capace di distinguere il bene dal male. Perciò ha fatto tutto (buchi aggiuntivi sulla moglie inclusi, cosa che ancora una volta fa riflettere sul senso metaforico dell’atto), più che senza rendersene conto (infatti ne era perfettamente cosciente) senza “darsene conto” (ovvero senza attribuirsene né colpa né pena): non sapeva distinguere infatti, temporaneamente, fra il bene e il male.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">La cosa paradossale è che qui sulla terra si vive secondo le seguenti contraddizioni, di cui sarebbe assai difficoltoso spiegare la logica se giungesse un extraterrestre, ma che voglio elencare comunque, nel caso arrivasse:</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"> </span></span></p>
<ol style="margin-top:0;" type="1">
<li class="MsoNormal"><span><span style="font-size:small;">molti di noi -sulla terra- ammettono che la cosa più difficile da fare è proprio distinguere con chiarezza il bene dal male in tantissime occasioni, data la complessità della vita e degli argomenti pro o contra singole azioni: sarà un bene? Sarà un male? Mah. Lo sa Dio.</span></span></li>
<li class="MsoNormal"><span><span style="font-size:small;">molti di noi –contemporaneamente e usualmente gli stessi molti di prima- considerano che il nostro stato mentale normale è quello di chi “sa” distinguere con chiarezza il bene dal male (ma non dicevamo l’opposto al punto precedente?). Specie se sono gli altri a comportarsi male. E quindi vaffanculo: certo che sappiamo cosa è bene e cosa è male!</span></span></li>
<li class="MsoNormal"><span><span style="font-size:small;">molti di noi, sempre contemporaneamente o in tempi diversi e sempre gli stessi, sostengono che ad altrettanti di noi può capitare “solo temporaneamente” di “non saper distinguere il bene dal male”, e che questo fenomeno, dichiarato “pazzia” scusa dall’imputazione della colpa</span></span></li>
<li class="MsoNormal"><span><span style="font-size:small;">molti di noi, sempre contemporaneamente o in tempi diversi, si ricorda che la favola dell’uscita dell’Eden si basa proprio su questo punto: l’aver voluto conoscere e distinguere, mangiando la mela dall’albero della conoscenza, il bene dal male. Siamo quindi qui perché e proprio lo abbiamo voluto saper fare e quindi lo sappiamo fare (distinguere il bene dal male), ma questo nostro essere qui sulla terra, a questo punto, a ben ricordare, è una punizione, non un merito. Bello sarebbe “non” saper distinguere,il <span> </span>bene dal male. Andava così, lassù. Prima.</span></span></li>
<li class="MsoNormal"><span><span style="font-size:small;">pochi di noi portano la logica deduzione che: se nello stato adamitico non eravamo in grado di distinguere il bene dal male nell’Eden eravamo, secondo la terminologia forense in uso, “temporaneamente infermi di mente”</span></span></li>
<li class="MsoNormal"><span><span style="font-size:small;">ancora meno di noi ne deducono che coloro che “temporaneamente (tornano) insani di mente” evidentemente tornano, stando ai principi suddetti, ad uno stato di “adamitica innocenza”, ovvero sono come in paradiso per un po’</span></span></li>
<li class="MsoNormal"><span><span style="font-size:small;">quasi nessuno a questo punto vorrebbe credere che, proprio mentre l’omino ha sforacchiato la moglie, sebbene il suo corpo fosse lì, la sua anima fosse nuovamente in Paradiso</span></span></li>
</ol>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Ancora una volta.]]></title>
<link>http://federicoziberna.wordpress.com/?p=93</link>
<pubDate>Mon, 23 Jun 2008 06:37:25 +0000</pubDate>
<dc:creator>federicoziberna</dc:creator>
<guid>http://federicoziberna.wordpress.com/?p=93</guid>
<description><![CDATA[Ancora una volta.
Ancora una volta dovrei essere felice.
Atteniamoci ai fatti. Che, essendo “fatti]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Ancora una volta.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Ancora una volta dovrei essere felice.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Atteniamoci ai fatti. Che, essendo “fatti” appartengono al passato. Che essendo “fatti” appartengono al mondo dell’allucinante e dell’allucinato. Sono “fatti”, i fatti.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Giovedì non me lo ricordo più bene. So solo che Francesco tocca il record nell’avere il numero telefonico di una ragazza. Guardo distrattamente il cellulare e vedo che sono le 18.33. 18.35 lo riguardo. Fatto. “Fatto”.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Vago. Cioè impreciso. Vagabondo, finisco al cinema. Tutti hanno parlato bene del nuovo remake del film del mostro verde, il beneamato furioso Hulk. Gli stessi che parlano male della precedente versione, di qualche anno fa, che io ho visto e che, sebbene non fosse un capolavoro, aveva un taglio interessante. Molto malinconico e a tratti triste. Aderente al fumetto originale, con Erik Bana nelle vesti (i soliti immancabili pantaloncini stracciati che restano appiccicati misteriosamente al nostro dopo la trasformazione) di Hulk. Mi aspetto perciò qualcosa di simile o forse anche meglio: in fondo il cast annovera fra gli altri uno dei miei attori preferiti, l’indimenticabile Edward Norton di American History X, la 13 ora, il geniale personaggio alter-ego del Brad “Mattoncino” Pit in non mi viene in mente il nome del film, accipicchia, avete capito, no? insomma, quello.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Giudizio: pessimo. Personalmente non avrei dovuto andare a vederlo, ma questo attiene a faccende e storie legate alla mia storia di vita. Sono ancora troppo sensibile alle vicende romantiche. Mi si spezza il cuore. Bah.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Comunque, una honey mi scruta all’aperitivo. Sei troppo lontana e in mezzo a troppe persone e palloncini. Decido che o viene lei da me o non se ne fa niente. Protesto tutta la mia stupidità in questa decisione tipica degli indecisi. Ad un tratto -sono certo?- un suo amico parlotta con lei e si gira verso di me. Sorride e mi fa cenno –a me?- di avvicinarmi. Ripete il cenno e sorride ancora. Io resto impassibile: non capisco. Si rivolge a me, proprio? Ho appena espresso il mio ultimatum verso la sorte: “deve essere lei a fare la prima mossa” (per così dire: che me ne frega, in fondo, di tutto questo?) e mi sembra paradossale che le cose, i “fatti” si pieghino così rapidamente verso la mia volontà. Perciò: in guardia Federico. Il mio sguardo si fa ancora più perduto nella direzione di quella del ragazzo che continua a farmi cenno. Magari, fingo, sta richiamando qualcuno (il nessuno del muro alle mie spalle) che sta dietro di me. Boh: si rigira.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Ma il mondo sembra ruotare così, in senso orario, per così dire. Perciò le cose arrivano in tempo e per tempo.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Venerdì apro la posta e ci sono almeno altre dieci mail di complimenti per il pezzo su Poker sportivo. Mi fa piacere? Uhmm. Devo pensarci. Uno si azzarda pure a mandarmi un suo personale finale per il “secondo tempo” dell’articolo. Mi fa ridere, devo ammetterlo. Dovrei fargli i complimenti. Ma il mio rimane più in-soddisfacente e perciò, nel suo tragicomico finale resta quello. Grazie a tutti, in fondo. Non so se mi fa piacere aver avuto tanto riscontro proprio da questo, fra tanti, dei pezzi che ho scritto per la rivista. Si prepara, mi pare chiaro, una tempesta emotiva a tutto vantaggio (basta aggiungerci una “s” privativa davanti) del mio animo. Sento i rombi a distanza, dentro. Odore di umido, di terra bagnata. Dentro piove. Apro l’ombrello? So che servirà poco, se dentro inizierà la tempesta. Inutile resistere: ci saranno colpi di vento che renderebbero del tutto inutile l’operazione di proteggermi. Alzo il volto verso il cielo che sta dentro di me e aspetto le prime gocce con rassegnata sincerità. Arriverà, lo sento.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Puntuale e diffuso: come un quadro impressionista.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Ma che dico?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Tutto va bene. Ho finito quattro giorni intensivi di corso sulle tecnologie SOA e mi propongo per una futura certificazione: è in qualche modo una sorta di futuro aperto quello delle architetture software orientate ai servizi. Perché no? tanto più che venerdì pomeriggio mi aspetta una conferenza sul tema al centro di eccellenza che ruota attorno al politecnico. Fulmini.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Arrivo e vedo l’ordine del giorno. Ascolto il primo intervento con il viso cupo: ma non sanno far di meglio? Fulmini all’orizzonte.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Ecco la pioggia. Arriva il secondo con un intervento che chiama il sottoscritto ad intervenire. Mi mordo le labbra e la lingua. Ma forte, pur di star zitto.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Il fulmine annunciato arriva a terra, squarciando l’orizzonte non troppo lontano. Il terzo, fatidico relatore. Una mezza calzetta (e questo passerebbe), però titolato (e questo passi), troppo titolato (e questo mi innervosisce inutilmente), eccessivamente titolato (e inizio a fremere sulla sedia) finché il fatto, il “fatto” allucinante mi strappa dalla sedia ed esco dalla conferenza ammutolito e completamente fradicio della pioggia.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Il terzo (doveva esserlo per forza, voglio dire: doveva avere proprio questo ruolo numerico così simbolico nella serie degli interventi?) è del centro di ricerche della Fiat e ci vuole parlare della scatoletta telematica Blue&#38;Me dell’omonima fabbrica torinese.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Vaffanculo.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Se non fossi educato sbatterei la porta.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Proprio non ce la faccio.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Ma va tutto bene.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">E siamo a sabato.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Ci penso un po’, rimugino, concepisco: non solo ora so cosa scriverò nel prossimo pezzo, ma ho in mente addirittura un intero racconto. Niente di personale, assolutamente, niente di biografico, assolutamente. Tutto l’intreccio del libro si svolge con chiarezza nella mia mente fin nei minimi dettagli. I più piccoli frammenti si incastrano a perfezione: sono soddisfattissimo. Mi piacerà scriverlo: è una vera avventura, piena zeppa di colpi di scena, dall’inizio alla fine. Intelligente e acuta, divertente e varia. Una specie di giallo, in fondo. Meraviglioso: mi complimento con me stesso anticipatamente. Mi guardo attorno e penso: “beh, ora non resta che scriverlo”.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">In fondo poco, no?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Via, fuori della porta. Discretamente elegante ma non troppo. Mi sento elegante già di mio con la parola, che fluisce rapida, oggi, e tagliente, spiritosa e sinuosa: sono certo che avrò modo di fare le piroette logiche, fornire pillole zuccherose e amari consigli (anche non richiesti) sul senso della vita a chiunque si mettesse per qualche accidente sulla mia strada.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">E inizia la comica vicenda del treno. Amato mezzo di trasporto. Lo apprezzo sempre di più.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Eccola, la mia parola al servizio della mia mente. Poca o molta, è servizievole e strumento duttile nelle mie mani. So servirmene con destrezza, all’occorrenza e nei momenti di mistica chiarezza personale.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">“E poniamo che tu vedessi l’uomo della tua vita, là, alla pensilina, scenderesti?”, io sì.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Costruisco la trama.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">“E tu?”, io non credo. Faccio finta di non capire che sono la figlia e la madre. Così mi rivolgo a tutte e due considerandole al pari, alla pari e studentesse. La madre (ma io non la considero tale, non solo per la sua giovanile avvenenza, ma perché capisco che questa mia omissione di comprensione le diverte entrambe e le rende complici) mi avverte che il problema è che ci sono sempre meno uomini romantici. Parte la mia sarabanda, la mia salsa dotta di aneddoti, citazioni e letture varie, a tutto vantaggio della trama che sto intessendo: che c’è di male se costruisco la scena adatta per il finale? È opera teatrale. “Ora devo chiedervi un favore, vi devo dare un sovraimpegno: avrete fra poco una cosa ancora e in più da dimenticare. Io mi chiamo Federico. Voi – immagino – studiate?” Io sì, la figlia, sorride e aggiunge lei lavora. Ah, beh, faccio. Risolini. Io faccio lo stupito e continuo ad illustrare il mio personale senso del romantico. Miriam, la Miriam della versione di Barney torna a riaffiorare sulle mie labbra. Racconto del celebre (direi che si può oramai chiamarlo così) pezzo in cui il protagonista mentre si sta sposando (per la seconda volta) abbandona nella calca ed inosservato il ricevimento nuziale per seguire quella che diverrà la sua terza moglie su un treno, fa un tratto con Miriam, la sua amata, perduta Miriam (mi commuovo ogni volta che ripenso alla storia) e poi ridiscende. Il colore ci vuole. Schermi maxi, panavision e dolby sourround.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Parlo delle combinazioni, dell’attenzione alle combinazioni. Il destino – tra l’altro – me ne sta preparando una proprio di lì a poche ore, sempre sul treno. Giustamente a chi gioca tocca essere giocato, ma siccome sono stato amabile, amabile sarà quello che mi attende. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Le combinazioni. I fatti.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">La figlia è davvero bella. La madre pure. Per me sono amiche. Per loro, quella che io imbandisco è una mensa appetitosa ed inaspettata. Le guardo con piacere mentre si fa sempre più complessa e divertente la loro complicità.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Fra poco scendiamo, annunciano. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Il tempo può rallentare ora. Guardo fuori dal finestrino. Francesco –anche lui- non si è accorto della mia accortezza in merito alla differenza d’età e continuamente sembra volermi richiamare all’ordine, fra lo stupefatto e il divertito. E’ semplice, come persona. Ma va bene così. Acuto talvolta. Fingo anche con lui di non capire il sottinteso. Speriamo di ricontrarci, affermo pensieroso. Il mondo è grande, ma è anche piccolo, sottolinea la madre che ha gradito molto il mio fare complimentoso. Il padre non c’è, è ovvio. Ma anche se ci fosse, ho regalato un’oretta tinta di rosa a una donna che ha amato apparire coetanea alla figlia e ancora fascinosa (e lo è: perché devi considerare la tua età qualcosa di più di un dato anagrafico, mia cara? Penso). “Oh” faccio sorpreso. Francesco si agita sulla sedia. Sto per partire. Il mio gioco va giocato fino in fondo. Il padre non c’è. So già quello che vedrò di lì a poco buttando un occhio sulla pensilina: la figlia che allarga le braccia guardando la madre e tutte e due che si sorridono sulla pensilina confabulando su come sia avventuroso e ancora ricco il mondo. Mi alzo, stringo la mano alla figlia e alla madre. Lo so che è spavalderia, aggiungo, ma lo volete il mio numero telefonico?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Francesco si frappone per mettermi in guardia dall’equivoco. Ma io sorrido dentro di me: Francesco, questo equivoco l’ho provocato io e lo conosco bene. La figlia tira fuori il cellulare e io le dico che non occorre se lo segni: è così semplice che è facile da ricordare, anzi, che è meglio ricordare. Se dovesse andarsene dalla memoria: pazienza, vuol dire che è così che doveva andare. Scendere dobbiamo, pensano entrambe. Ah, lo so: ho iniziato la storia proprio da questo, facendo ridere tutti sui cartelli che si possono esporre dai finestrini alla partenza dalla stazione che noi, tutti, ancora, sempre, incontriamo quando partiamo e siamo e restiamo in viaggio. Scandisco il mio numero. Francesco interviene e non facendocela più interrompe mettendo giù qualcosa in merito alle mail, considerando che la madre potrebbe considerare tutto meno invasivo. Paris, oh, Parì. Dove è finita la bellezza della belle-epoque, della gentilezza, del romanticismo, della follia e degli uomini che parlano gentilmente? Voglio essere un gentiluomo, d’ora in poi. Ora lo so: voglio distinguermi per questo. Perché questo forse sono sempre stato senza che lo volessi dire. In mezzo a tutti i miei errori. Disfatte. Amori e disfatte d’amore. Voglio essere un gentiluomo d’altri tempi. Inattuale, direbbe Nietzsche. Ebbene, io mi compiaccio di essere inattuale.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Che bello che è stato. La galanteria è tutt’altro che invitare una donna a pranzo per portarsela a letto. Basta con lo squallore. Basta, basta basta con lo squallore della finzione. Se devo fingere, almeno che sia un’anima bella e una bella intenzione, in un bel modo, gaio, simpatico, gentile.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Agli altri il resto. Se c’è.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">La madre è felice. La figlia pure.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Le osservo di scorcio sulla pensilina, mentre Francesco inizia a spiegarmi il ridicolo equivoco in cui mi sono immerso. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Sono felice?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Un po’.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Altre vicende mi aspettano.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><a href="http://federicoziberna.files.wordpress.com/2008/06/hun.jpg"></a><a href="http://federicoziberna.files.wordpress.com/2008/06/hun1.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-96" src="http://federicoziberna.wordpress.com/files/2008/06/hun1.jpg?w=128" alt="" width="128" height="77" /></a>Back-to-the-future.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Viaggio di ritorno.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Ciò che è dato, viene reso.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Anna studia storia a Torino. Francesco si mette in ascolto ed in ombra mentre intreccio un fitto dialogo con questa ragazza. Parole per fare, gentilezze ed estetismi per la semplice e vacua disponibilità di tempo di una cinquantina di chilometri. Sono di Trieste, mi viene da dire ad un certo punto.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Si apre la scena, inaspettata, il fiume di Anna, che aveva in mano due biglietti per Trieste, dove avrebbe voluto andare oggi. I biglietti originano dall’aver raccolto dei punti e dall’esser sempre stata desiderosa di visitare questa città di cui ha sentito parlare e la incuriosisce: una bella combinazione, osserva, che non abbia potuto andarci e debba buttare i biglietti dato che sono salita su questo treno per andare ad un matrimonio. E di lì un suo personale viaggio verso le combinazioni. Studia storia, in fondo, e gli intrecci sono il suo pane quotidiano. Le parlo del cimitero ebraico di Trieste. Da vedere, naturalmente e che pochi hanno solo idea esista, nel nostro piccolo giardino chiamato città. Hanno altro da fare, i miei beneamati compaesani, durante la loro vita. Sono stata una volta in Croazia. Al mare? Macché – una domanda che neppure faccio -. Sono stata a fare un breve periodo di volontariato in un ospedale per bambini. Malattie genetiche. Combinazione numero due. Io lo conosco. Lo conosco in virtù di molte altre cose. Ma cosa ci sei andata a fare, mi chiedo silenzioso, a ventidueanni, carina, in un posto così? Continua spontaneamente lei: una mia amica c’era andata e mi ha detto che dovevo andarci. Ma voglio visitare Trieste, prima o poi. Il tuo numero, mi chiede? Sarò lieto, al caso, di fartela vedere. Lo userò, afferma decisa. Non importa, penso: sei la restituzione benevola del “fatto” della mattina, su un altro treno della vita.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Anna dovrebbe scrivere. Tiene un diario dei suoi viaggi. Anna dovrebbe viaggiare. Non lo sa. Io glielo dico, già molto prima. Non dimenticare ciò che desideri. La semplicità del mio consiglio non so se sarà ascoltata.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Non dimenticare cosa hai voluto fare.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Non dimenticare cosa volevi fare davvero.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">C’è una foto di me da piccolo, che in qualche misura ricorda cosa io volevo fare. La chiederò ai miei e me ne farò una piccola-grande gigantografia. Per non dimenticare cosa io volessi fare da piccolo.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Non me lo dimenticherò, Anna, cosa volevo fare.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Mi pare giusto farla ridere sul suo futuro.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Oggi nuovamente i tasselli del mio futuro scritto si incastrano. Niente gita sul lago. Si rimane ai Parchi del Castello. Francesco non si smentisce e passiamo un pomeriggio a chiacchierare con una ragazza –ma guarda un po’, questa, rispetto al target tipico del mio collega pare essere interessante anche se meno bella del suo genere- che diplomata in flauto traverso insegna e suona qui a Milano. Non è di qui, ovviamente. E’ albanese. Non sembrerebbe, questo oramai lo so, che non può sembrare straniera. Lo so: è vero. Sono delle linguiste nate: è una predisposizione affascinante del loro ceppo. Così parla fluidamente in un italiano forbito e completo, vezzoso addirittura, a tratti. Preda di Francesco, andiamo a bere qualcosa assieme, visto che insisto perché l’arsura è diventata per me insopportabile, da Farinella. A Francesco piace e sono io a proporlo. In fondo è a due passi dall’ingresso del castello sforzesco. Niente di che, ma buono per lo scopo. Andiamo tutti e tre in città: deve incontrare la sorella. Incontriamo la sorella. Indecisione sul da farsi. Lei in qualche modo vorrebbe continuare, ma con discrezione. Senza troppo esporsi. Lascio il terzetto per andare a prendere uno strategico pacchetto di sigarette. Ho imparato i classici trucchi del mestierante a favore delle volontà degli altri. Decidano, in questo caso, nella mia indifferenza: per me è uguale.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Mi passa un terribile pensiero sul nastro d’asfalto.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Perché non mi abbandona questa pioggia, dentro?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Cerco di ricacciare le immagine giù giù. Ma sono già alla bocca dello stomaco.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Avverto una stretta. Cosa starà facendo stasera?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Non sono affari miei cosa farà.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Non sono stati mai affari miei, purtroppo.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Rigurgito.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Non digerisco.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Deve essere il sole, non può essere altro. Il passato mi cuoce la testa.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Torno. Breve pausa. Lei da il numero a Francesco, che glielo chiede.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Partita conclusa.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Andiamo al Duomo, mi siedo e bevo una coca light.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Mi accorgo infine che la lunga chiacchierata di ieri sotto un ombrellone di una pizzeria sulle cose nascoste a lungo inizia a fare il suo effetto. Mi sono fatto attento? Io non sono mai stato paranoico, dice il paranoico. Sono gli altri, conclude, che mi ci hanno fatto diventare.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">A, B e C. Consecuzio logica trascendentale del paranoico. D’altronde nulla gli sfugge, per definizione, no?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">E’ qualche tempo che mi misuro con alcuni dubbi sul comportamento altrui. Una donna conosciuta e che rincontrerò. Chi è veramente?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Non è offensivo il solo pensiero e la sottolineatura di questo “veramente”, nei confronti di un mondo di chiarezza?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Non lo so.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Nel dubbio, dice il manuale del buon giocatore, foldate: ovvero passate la mano e lasciate quella mano ad altri.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Nel mio manuale oggi come oggi e forse domani come domani c’è un altro titolo. A chiare lettere, l’intestazione è: “che tipo di giocatore sei?”</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">E’ questa la domanda principe.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Sono stato re?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Chi volevo essere? Me lo ricordo?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Quali sono le mie qualità? Guarderò la mia foto.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">“Passare” non è il mio stile.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Passiamo tutti. Perché accelerare le cose?</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Ho avuto una pessima mano: la peggiore che potessi aspettarmi.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">L’Italia para questo rigore.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Vediamo come finisce.</span></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[“Portato da una cometa”]]></title>
<link>http://federicoziberna.wordpress.com/?p=87</link>
<pubDate>Thu, 19 Jun 2008 06:37:38 +0000</pubDate>
<dc:creator>federicoziberna</dc:creator>
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<description><![CDATA[Solcando i mari di carta della libreria, nella bonaccia rafferma dell’inchiostro, come marinaio ch]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><a href="http://federicoziberna.files.wordpress.com/2008/06/coemta.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-88" src="http://federicoziberna.wordpress.com/files/2008/06/coemta.jpg?w=103" alt="" width="103" height="138" /></a>Solcando i mari di carta della libreria, nella bonaccia rafferma dell’inchiostro, come marinaio che guarda l’orizzonte senza vento dall’albero su cui si è avvinghiato sto, cinghia sempre più stretta e magra. Ruota su di me come compasso il mio occhio attorno, come pianta parassita su tronco spirato e inutile e senza frutto e spira dopo spira si avvinghia la cinghia sempre più stretta della magrezza. Sospira l’uomo-pianta: fu messo là, quell’albero, piantato per essere mosso dal vento. Invece il marinaio parassita della disperazione, legato al centro del suo giardino di un solo albero solo spera in un soffio che gonfi le sue vele: e improvvisamente un’increspatura attira la mia attenzione, un’onda leggerissima.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">“<em>Portato da una cometa</em>” leggo: il titolo di una mappa. Pirata senza cattiveria mi sento. Bellissimo tesoro vi sento nascosto e scoperto.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Sta fra i libri dedicati alla pedagogia. Non occorre che io guardi l’interno del baule: intuisco un saggio dedicato ai bambini orfani e ai genitori addottivi.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Bellissimo titolo, m’immalinconisce.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Non è portato da una cicogna, il bambino orfano.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Una cometa l’ha portato.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Una cometa che si è spenta abbandonandolo qui, con amore, andandosene oltre, nell’infinito.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">“<em>Portato da una cometa</em>”.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:small;"><span>Sempre penserò ad un bambino orfano così, da questo mare di carta in poi.</span></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Sussurri]]></title>
<link>http://federicoziberna.wordpress.com/?p=86</link>
<pubDate>Wed, 18 Jun 2008 06:40:10 +0000</pubDate>
<dc:creator>federicoziberna</dc:creator>
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<description><![CDATA[Il destino pare sia un orecchio dall’infinita capacità.
Non sta quindi in ascolto delle grossolan]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Il destino pare sia un orecchio dall’infinita capacità.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Non sta quindi in ascolto delle grossolane parole che escono dalla bocca, ma dei bisbigli leggeri del cuore, cogliendoli tutti.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Noi stessi non siamo in grado di ascoltare quest’ultimo, divenuti da tempo sordi ai suoi sussurri, assordati dai diecimilamila grida e proclami, dal rumore del grande unico mare della logica, dai dieci laghi stagnanti della ragione, dai cento fiumi dei discorsi fatti e dai mille rivoli delle parole rivolti a tutti, compresi noi stessi.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Così, il più delle volte, con l’occhio osserviamo il destino, scrutandolo attentamente, per farci raccontare i sussurri di cui non abbiamo notizia diretta, ma di seconda mano, e narrati quasi casualmente dalla vita, che li riporta con costante minuzia.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">I più attenti, pur avendo perso la facoltà dell’udito –così- scrutano cosa succede, le coincidenze e i piccoli fatti che li circondano, in cerca di quello che già saprebbero se sentissero il loro cuore, ma possono solo vedere attorno a sé.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Il cuore sussurra, in qualche modo gentilmente; la vita ci urla per avvertirci e convincerci.</span></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[The Sun tzu “art of war” applied at “IT security”. A metaphor of “art of life”, I think, edited and wrote by F.Ziberna. Four principles.]]></title>
<link>http://federicoziberna.wordpress.com/?p=85</link>
<pubDate>Wed, 18 Jun 2008 06:22:49 +0000</pubDate>
<dc:creator>federicoziberna</dc:creator>
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<description><![CDATA[A metaphor of “art of life”: the Attacker’s advantage and the Defender’s dilemma include the]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span lang="EN-GB"><span style="font-size:small;">A metaphor of “art of life”: t</span></span><span lang="EN-GB"><span style="font-size:small;">he Attacker’s advantage and the Defender’s dilemma include these four principles:</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span lang="EN-GB"><span style="font-size:small;"> </span></span></p>
<ol style="margin-top:0;" type="1">
<li class="MsoNormal"><span lang="EN-GB"><span style="font-size:small;">The Defender must defend all points; the Attacker can choose the weakest point.</span></span></li>
</ol>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span lang="EN-GB"><span style="font-size:small;"> </span></span></p>
<ol style="margin-top:0;" type="1">
<li class="MsoNormal"><span lang="EN-GB"><span style="font-size:small;">The Defender can only defend against know attacks; the Attacker can probe for unknow vulnerabilities.</span></span></li>
</ol>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span lang="EN-GB"><span style="font-size:small;"> </span></span></p>
<ol style="margin-top:0;" type="1">
<li class="MsoNormal"><span lang="EN-GB"><span style="font-size:small;">The Defender must be constantly vigilant; the Attacker can strike at will.</span></span></li>
</ol>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span lang="EN-GB"><span style="font-size:small;"> </span></span></p>
<ol style="margin-top:0;" type="1">
<li class="MsoNormal"><span lang="EN-GB"><span style="font-size:small;">The Defender must play by the rules; the Attacker can play dirty.</span></span></li>
</ol>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Frases de Friedrich Nietzsche]]></title>
<link>http://lucianosnt.wordpress.com/?p=20</link>
<pubDate>Mon, 26 May 2008 16:56:34 +0000</pubDate>
<dc:creator>Luciano dos Santos</dc:creator>
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<description><![CDATA[&#8220;A vantagem de ter péssima memória é divertir-se muitas vezes com as mesmas coisas boas com]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong>"A vantagem de ter péssima memória é divertir-se muitas vezes com as mesmas coisas boas como se fosse a primeira vez."</strong></p>
<p><strong></strong></p>
<p><strong>"Fiquei magoado, não por me teres mentido, mas por não poder voltar a acreditar-te."</strong></p>
<p><strong>"Aquilo que se faz por amor está sempre além do bem e do mal"</strong></p>
<p class="fr"><strong></strong></p>
<p class="fr"><strong>"Odeio quem me rouba a solidão sem em troca me oferecer verdadeira companhia."</strong></p>
<p class="fr"><strong></strong></p>
<p class="fr"><strong>"O que não provoca minha morte faz com que eu fique mais forte."</strong></p>
<p class="fr"><strong></strong></p>
<p class="fr"><strong>"Não há fatos eternos, como não há verdades absolutas."</strong></p>
<p class="fr"><strong></strong></p>
<p class="fr"><strong>"Há sempre alguma loucura no amor. Mas há sempre um pouco de razão na loucura."</strong></p>
<p class="fr"><strong></strong></p>
<p class="fr"><strong>"As mulheres podem tornar-se facilmente amigas de um homem; mas, para manter essa amizade, torna-se indispensável o concurso de uma pequena antipatia física."</strong></p>
<p class="fr"><strong></strong></p>
<p class="fr"><strong>"Quanto mais me elevo, menor fico aos olhos de quem não sabe voar."</strong></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Reik, "Masochism and Modern Man"]]></title>
<link>http://federicoziberna.wordpress.com/?p=42</link>
<pubDate>Tue, 13 May 2008 07:01:17 +0000</pubDate>
<dc:creator>federicoziberna</dc:creator>
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<description><![CDATA[Theodor Reik avanza un’ipotesi interessante. Il masochismo è più diffuso di quanto non ci rendia]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Theodor Reik avanza un’ipotesi interessante. Il masochismo è più diffuso di quanto non ci rendiamo conto perché assume una forma attenuata. La dinamica fondamentale è la seguente: un essere umano vede qualcosa di brutto che sta giungendo inevitabilmente. Non ha alcun potere di impedirlo; è impotente. Questo senso di impotenza genera la necessità di assumere un certo controllo sul dolore incombente… qualsiasi genere di controllo va bene. Questo ha un senso; la sensazione soggettiva di impotenza è più dolorosa dell’incombente infelicità. Così la persona afferra il controllo della situazione nell’unico modo che le resta: collabora nel tirarsi addosso l’infelicità incombente; l’affretta. Questa attività fornisce la falsa impressione che goda del dolore. Non è così. E’ solo che non può più sopportare il senso di impotenza, o di supposta impotenza. Ma nel processo di assumere il controllo dell’inevitabile infelicità, diventa automaticamente anedonico (ossia incapace o restio a godere del piacere). L’anedonia si insinua di nascosto. Con gli anni assume il controllo dell’individuo. Questi, per esempio, impara a differire la gratificazione; è il primo passo lungo il triste processo dell’anedonia. Nell’imparare a differire la gratificazione, sperimenta una sensazione di autocontrollo; è diventato stoico, disciplinato, non cede agli impulsi. Ha il <em>controllo</em>. Controllo sui suoi impulsi e controllo sulla situazione esterna. E’ una persona controllata e che controlla. Ben presto, allarga la sua sfera, e controlla altre persone, come parte della situazione. Diventa un manipolatore. Naturalmente non è consapevole di questo; tutto quel che vuol fare è attenuare il senso di impotenza. Ma nel corso di questa operazione, insidiosamente sopraffa la libertà altrui. Tuttavia non ricava alcun piacere da questo, nessun guadagno psicologico; tutto quello che ottiene è essenzialmente negativo.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Ovviamente può sembrare che a volte perda il controllo e si conceda il lusso di godere. Allora, tipicamente, il suo godimento diventa una trappola del controllo sull’altro e lo soggioga: il meccanismo non perde effettivamente il controllo, piuttosto si sfoga come può e vuole. L’oggetto può essere una cosa o una persona qualunque, che viene irretita dal suo sistema di pseudo-vero/finto-controllo. In realtà la sua vita si sta sfasciando. Tutto può essere messo sotto sistema e la persona, che non è più lei, può fare e dire senza alcuna riserva morale ciò che vuole, dato che, in effetti, non sa chi sia il colpevole, di certo non lei, ma il meccanismo di cui e con cui ha iniziato a affrettare e seguire l’infelicità e il dolore incombente ed inevitabile, o presunto tale. La menzogna non viene più identificata con nulla di specifico, se riferita a sé.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span><span style="font-size:small;">Theodor Reick andrebbe letto, insomma.</span></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[PARA REFLEXIONAR]]></title>
<link>http://bearintheworld.wordpress.com/?p=5</link>
<pubDate>Wed, 07 May 2008 00:58:55 +0000</pubDate>
<dc:creator>bearintheworld</dc:creator>
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<description><![CDATA[Piedras
Un experto asesor de empresas en Gestión del Tiempo quiso sorprender a los asistentes a su ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong><span style="font-size:medium;color:#800040;">Piedras</span></strong></p>
<p>Un experto asesor de empresas en Gestión del Tiempo quiso sorprender a los asistentes a su conferencia. Sacó de debajo del escritorio un frasco grande de boca ancha. Lo colocó sobre la mesa, junto a una bandeja con piedras del tamaño de un puño y preguntó:<br />
- ¿Cuantas piedras piensan que caben en el frasco?</p>
<p>Después de que los asistentes hicieran sus conjeturas, empezó a meter piedras hasta que llenó el frasco.<br />
Luego preguntó:<br />
- ¿Está lleno?</p>
<p>Todo el mundo lo miró y asintió. Entonces sacó de debajo de la mesa un cubo con gravilla. Metió parte de la gravilla en el frasco y lo agitó. Las piedrecillas penetraron por los espacios que dejaban las piedras grandes.<br />
El experto sonrió con ironía y repitió:<br />
- ¿Está lleno?</p>
<p>Esta vez los oyentes dudaron:<br />
- Tal vez no.<br />
- ¡Bien!</p>
<p>Y puso en la mesa un cubo con arena que comenzó a volcar en el frasco. La arena se filtraba en los pequeños recovecos que dejaban las piedras y la grava.<br />
- ¿Está bien lleno? preguntó de nuevo.<br />
- ¡No!, exclamaron los asistentes.</p>
<p>Bien, dijo, y cogió una jarra de agua de un litro que comenzó a verter en el frasco. El frasco aún no rebosaba. - Bueno, ¿qué hemos demostrado?, preguntó.<br />
Un alumno respondió:<br />
- Que no importa lo llena que esté tu agenda, si lo intentas, siempre puedes hacer que quepan más cosas.<br />
- ¡No!, concluyó el experto: lo que esta lección nos enseña es que si no colocas las piedras grandes primero, nunca podrás colocarlas después. ¿Cuáles son las piedras grandes en tu vida?. ¿Tus hijos, tus amigos, tus sueños, tu salud, la persona amada? ¿o son tu trabajo, tus reuniones, tus viajes de negocio, el poder o el dinero? La elección es tuya. Una vez te hayas decidido..., pon esas piedras primero. El resto encontrará su lugar.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[LAS REFORMAS LABORALES EN ESPAÑA: UN QUEBRADERO DE CABEZA]]></title>
<link>http://buscarv.wordpress.com/?p=24</link>
<pubDate>Tue, 26 Feb 2008 12:37:05 +0000</pubDate>
<dc:creator>buscarvmembers</dc:creator>
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<description><![CDATA[La situación del mercado de trabajo en España ha sido objeto de múltiples Reformas en los último]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span><font face="Times New Roman">La situación del mercado de trabajo en España ha sido objeto de múltiples Reformas en los últimos veinte años. Para analizar la efectividad de las Reformas se han realizado muchos estudios que comprobaban la repercusión de éstas en el mercado laboral español El resultado de cada una de ellas ha sido muy distinto y no se puede decir que todas hayan conseguido lo que se proponían. </font></span></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span><font face="Times New Roman"></font></span></p>
<p><span><font face="Times New Roman"></font></span><span><font face="Times New Roman"></font></span><span><font face="Times New Roman"></font></span><span><font face="Times New Roman"></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span>Los datos demuestran que la Reforma de 1.984 consiguió uno de sus objetivos disminuyendo la tasa de paro. Sin embargo, el crecimiento de la temporalidad de los contratos y la crisis de los 90 afectó al mercado laboral en España y el número de ocupados empieza a disminuir, la tasa de paro aumenta llamativamente en este período a la vez que los contratos indefinidos disminuyen.</span></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span></span></p>
<p><span></span><span></span><span></span><span></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span>La situación exigía una nueva Reforma que se llevó a cabo en 1.994. El principal problema de esta Reforma fue que no contó con el consenso de los distintos agentes sociales, circunstancia que obstaculizó alcanzar los objetivos que perseguía. Así pues, la contratación indefinida no aumentó y la tasa de paro seguía en niveles muy elevados, siempre por encima del 20 %.</span></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span></span></p>
<p><span></span><span></span><span></span><span></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span>En el año 1.997 se realizó la primera Reforma que contó con un amplio consenso social. Los resultados fueron muy positivos: el número de parados disminuyó a la vez que se incrementaron los ocupados, por consiguiente la tasa de paro disminuyó hasta situarse en el 12,9% (según la metodología antigua) y la buena noticia fue que este aumento se apoyó en la contratación indefinida: los contratos indefinidos aumentaron, por primera vez, de una forma importante.</span></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span></span></p>
<p><span></span><span></span><span></span><span></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span>En el año 2.001 se realizó la Cuarta Reforma con la idea de mantener en el tiempo los efectos de la Reforma anterior. Los datos muestran que esta Reforma facilitó al mercado laboral continuar con la recuperación que estaba experimentando. Sin embargo, las medidas de esta Reforma tuvieron menos fuerza que en el periodo anterior: la contratación indefinida y el número de ocupados siguió aumentando, pero a un ritmo menor; el número de parados y la tasa de paro disminuyó, pero también con menos intensidad que en periodos anteriores.</span></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span></span></p>
<p><span><span style="font-size:12pt;font-family:'Times New Roman';">La Reforma de mayo de 2006 no era sino una manera de incentivar la contratación indefinida mediante la conversión de contratos temporales con la fecha límite del 31 de diciembre. El hecho de que tenga fecha de caducidad no deja de sorprenderme: Si es una medida adecuada, ¿por qué ponerle un límite temporal?</span></span><span><span style="font-size:12pt;font-family:'Times New Roman';"> </span></span><span><span style="font-size:12pt;font-family:'Times New Roman';"></span></span><span><span style="font-size:12pt;font-family:'Times New Roman';"></span></span><span><span style="font-size:12pt;font-family:'Times New Roman';"></span></span><span><span style="font-size:12pt;font-family:'Times New Roman';"></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span>Así pues, desde que se promulgó el Estatuto de los Trabajadores ha habido muchas reformas pero en su mayoría han sido poco efectivas. La razón principal de este fracaso es que no se han tratado los problemas de fondo que tiene el mercado de trabajo español. </span></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span></span></p>
<p><span></span><span></span><span></span><span></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span>La primera cuestión importante es la indemnización por despido, se trata de un aspecto que preocupa mucho a los empresarios y en muchos casos es la causa número de que el número de contratos temporales que se realizan sea muy elevado. Sería conveniente promover alguna medida que fuera encaminada a la reducción de la indemnización por despido, evidentemente la negociación con los sindicatos sería muy dura.</span></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span></span></p>
<p><span></span><span></span><span></span><span></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span>La otra asignatura pendiente es revisar y flexibilizar la movilidad funcional y geográfica de los trabajadores en nuestro país. En este sentido, desarrollar actividades de formación para los trabajadores facilitaría la polivalencia de los trabajadores y, por tanto, la movilidad geográfica de los mismos.</span></p>
<p style="line-height:150%;text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><span></span></p>
<p><span><span>Por último, sería bueno buscar fórmulas en los contratos que realmente acometan los problemas del mercado laboral. Por ejemplo, generar un contrato renovable<span>  </span>de 5 años con una indemnización pactada sería una manera concreta de fomentar la contratación indefinida, o cualquier otra solución que vaya a la raíz del problema. Desde luego, lo que han demostrado los datos, es que las soluciones que sirven para maquillar los datos no son una solución al problema del mercado de trabajo en España.</span></span></p>
<p></span></span></span></span></span></span></span></font></span></p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[OY - YO CORRUPTUS: COMO PRACTICA DE COHESÍON LABORAL]]></title>
<link>http://buscarv.wordpress.com/2008/01/30/oy-yo-corruptus-como-practica-de-cohesion-laboral/</link>
<pubDate>Wed, 30 Jan 2008 09:35:59 +0000</pubDate>
<dc:creator>buscarvmembers</dc:creator>
<guid>http://buscarv.wordpress.com/2008/01/30/oy-yo-corruptus-como-practica-de-cohesion-laboral/</guid>
<description><![CDATA[
Diego Muñoz-Cobo 
Don Matute Enjuto, más que apellido un epíteto del yo Matutino, es arrancado ]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal"><font face="Times New Roman"></font></p>
<p><em>Diego Muñoz-Cobo</em> </p>
<p align="justify">Don Matute Enjuto, más que apellido un epíteto del yo Matutino, es arrancado de los parajes del sueño por su beligerante despertador a las 7:35 de la mañana. Tras un carcelario desayuno auto preparado, se dirige parsimonioso a un vagón situado a 25 metros del suelo, donde 300 millones de transeúntes desconocidos se pisan, maúllan y se aglomeran como gatos ante el festín de la sardina. Invisible, como casi siempre, se sienta en la mesa de su departamento y enciende su ordenador, mientras una especie de bostezo presenta sin escrúpulos los encantos de su tímida epiglotis.</p>
<p align="justify">Entre el tedio, el infortunio, un café y dos tostadas, fluye la conversación con sus compañeros, todos impertérritos, todos etiquetados, todos autorregulados para tomarse su yo profesional muy seriamente; pues eso es lo digno y eso es lo convincente. A las 12:02 entra en la bandeja del Outlook, un mail del jefe del departamento, Marcos Extravagante, convocando a todo el equipo a una especie de conciliábulo engañoso titulado “ el oy- yo corruptus “ en la nueva sala de juntas. Las palabras de Don Enjuto a su colindante colega, Felisa Martirio, son: “Esto me parece muy raro”. Don Matute y Felisa sospechan, Don Enjuto y Martirio se mantienen expectantes.</p>
<p align="justify" style="text-align:justify;margin:0;" class="MsoNormal">Impulsados por el resorte de la curiosidad, aunque engalanados con las chorreras  del disfraz del escéptico, marchan ligeros por los pasillos policromados. Nada más llegar a la sala de juntas, Enjuto y Martirio ven que Marcos se encuentra sentado encima de la kilométrica mesa de juntas balanceado sus pies, sostenidos por el desafío ingrávido de un columpio, mientras que en la solapa de su chaqueta, rayada y descorbata, florece una etiqueta que pone “Retrasado Mental”. A medida que van llegando el resto de los miembros, la sala parece un cóctel epiglótico, donde todas las campanillas se presentan unas a otras, profesional y educadamente, ante la apología en es-finge y encartelada de su distraído jefe. Comienza el discurso de Don extravagante: “Señores creo en estos tiempos que corren nos tomamos nuestro yo con excesiva seriedad, y aunque creo que es un manifiesto certero de responsabilidad, creo que en ciertos momentos una buena dosis de rupturismo y desmitificación, pueden mejorar nuestra imagen laboral, como las relaciones <a name="OLE_LINK2" title="OLE_LINK2"></a><a name="OLE_LINK1" title="OLE_LINK1"></a>intragrupo de cada uno nosotros. Según veo las cosas, propongo que hoy olvidemos nuestros sobreutilizados nombres de Pila para presentar con elocuencia a nuestro insulto favorito. Es mi deseo, por tanto, que durante el día de hoy, nos dirijamos los unos a los otros por el improperio que más se asemeje a la percepción de nuestro yo, sea por la razón que sea: evocación, desprecio, eufonía; con tal de que desmitifique en la medida de lo posible el yo profesional, aunándoles a todos en  esta especie de Némesis absurda. Para ustedes durante el resto de la jornada seré  el señor retrasado Mental, muchas Gracias”. En este punto, Enjuto, Martirio y el resto de improvistas campanillas sufrían ya un terrible estado de alunizaje lisérgico, que les acabaría por transformar en el Señor Soplagaitas, la señora Cernícala, así como otros tantos insultos absurdos.</p>
<p align="justify">Con este narrativo y casi tramposo ejemplo, he pretendido ilustrar una idea que subyace bajo mi consciente desde hace tiempo. La seriedad del yo, que es y debe ser un valor constante y en alza en la línea temporal continúa, al ser  dinamitado y desmitificado,  como medida esporádica, bajo un modelo de aceptación personal, puede favorecer la  cohesión social entre los diferentes miembros de un grupo. En principio, esta ruptura psicológica, como herramienta de cohesión sociológica, tendría un mayor impacto, en aquellos entornos donde el yo esta más limitado, más encasillado y adscrito a unos límites prefijados, como pueden ser los límites de la productividad, en el caso de los entornos laborales. Para su funcionamiento e impacto en el grupo objetivo, debería haber una aceptación unánime de cada uno de los miembros como punto de partida, igualándolos en la sub-denominación del yo profesional, de manera que dicha desfiguración subjetiva  permita una conexión grupal en segundo término. Según me indican mis convicciones, así como un es-bozo de alegato en la charca experimentación, esta práctica no debería limitar, ni corromper el orden laboral prefijado, si tiene lugar como política esporádica, con una separación temporal respecto a la repetición suficiente como para haber permitido de nuevo la solidificación del yo profesional. Así mismo, tampoco debería corromper el orden jerárquico y flujo de poder existente, si el miembro que ostenta dicho poder, también  participa y da credibilidad a la citada política desmitificadora. En definitiva, con este artículo solo he pretendido  esbozar de manera inicial ciertas ideas oscuras que pernoctaban en mi caletre durante los últimos tiempos, que serán continuadas en  próximos artículos.</p>
]]></content:encoded>
</item>
<item>
<title><![CDATA[Tra le righe]]></title>
<link>http://ronkas.wordpress.com/2007/11/07/tra-le-righe/</link>
<pubDate>Tue, 06 Nov 2007 22:00:03 +0000</pubDate>
<dc:creator>ronkas</dc:creator>
<guid>http://ronkas.wordpress.com/2007/11/07/tra-le-righe/</guid>
<description><![CDATA[Parlando, chi più chi meno, ci ripetiamo sempre.
Volontariamente o meno, il pensiero che esprimiamo]]></description>
<content:encoded><![CDATA[<p>Parlando, chi più chi meno, ci ripetiamo sempre.<br />
Volontariamente o meno, il pensiero che esprimiamo è spesso (più spesso di quanto immaginiamo) azzeccato, sincero.</p>
<p>La cosa più divertente è quando nella nostra mente si costruiscono alcuni, come potrei definirli... "artefatti discorsivi" che nella loro ingenuità, mostrano in realtà significati molto più ricchi e, a volte, anche totalmente opposti al loro originario.</p>
<p>Un esempio potrebbe essere il "<em>a presto</em>". Io lo uso abbastanza frequentemente, e almeno secondo la mia modesta opinione, è un ottimo congedo perché presuppone un certo piacere intrinseco all’esperienza appena vissuta; è un invito a riproporla, e chi lo riceve, se non ricambia, anche inconsciamente, è come minimo interpellato nel suo profondo a fornire una risposta, o quantomeno è invitato nel suo pensiero, a meditare e a dare un giudizio personale su quanto s'è appena concluso.</p>
<p>Bello no?</p>
<p>Saper leggere, così come si dice in gergo "<em>tra le righe</em>", è un talento non da sottovalutare; saper sfruttare quest'abilità può essere particolarmente utile.</p>
]]></content:encoded>
</item>

</channel>
</rss>
